SIN ALIENTO
A unos les gusta el monte, a otros la playa,
dice Jean Paul Belmondo
en la escena inicial, viendo a la cámara.
Hay quienes duermen boca arriba,
hay quienes duermen echados de panza,
pienso metido en cama…
unos, cual víctimas asesinadas,
toda la noche inmóviles de espaldas,
boca abajo otros por las negras aguas.
Y hay también quienes preferimos
dormir de lado, contra el pecho
dobladas las rodillas, descansando
la cabeza en el brazo contraído,
tocando un puño apenas la barbilla,
que es el modo en que quiero que me entierren,
acurrucado en un ataúd fresco
con un par de pijamas de algodón,
la pesada cabeza en su almohada.
Tras una vida entera de nerviosa
atención vigilante,
estaré más que listo para el sueño,
podremos prescindir del traje negro,
la corbata ridícula y esas pálidas
manos mustias cruzadas contra el pecho.
Háganme descender en mi sopor,
arropado en mí mismo
como el feto más viejo del planeta.
Mientras las vacas miran tras las piedras
del muro del cementerio, déjenme
en mi pequeño dormitorio en tierra,
barnizadas de hielo las pestañas,
junto a árboles que avanzan sus raíces
y ya sin sueño alguno que me espante.
BILLY COLLINS
en The Trouble with Poetry: And Other Poems
—versión de AURELIO ASIAIN