Ene. 5, 2013
Héctor
Bizarro es Héctor, aunque no gigante,
pero nos embeleza y nos imana,
pues, bajo la altivez de su semblante,
su abnegación es casi cristiana.
No supera en la lid al rudo ayante,
si la derrota en pulidez urbana;
no triunfa de Patroclo, que el triunfante
ha sido Apolo, y sin razón se ufana.
En Glauco, en Sarpedón, mejor se aprecia
al capitán, y lo aventaja Aquiles,
sólo cruel por serlo entonces Grecia.
Mas canta, diosa, y a los pueblos diles
que contra Héctor la censura es necia
medida con sus prendas varoniles.
ALFONSO REYES