Jul. 6, 2012

Jorge Ibargüengoitia sobre LAS MUERTAS

“El tema me interesó casi por repulsión: la historia era horrible, la reacción de la gente era estúpida, lo que dijeron los periódicos era sublime de tan idiota. Todo esto, que me producía una repulsión verdaderamente muy fuerte, me pareció muy mexicano. Pero la historia me atrajo como a uno lo atrae una operación o un perro muerto: algo horrible. Según la información de los periódicos todos los personajes eran espantosos. Lo que me interesaba, entonces, era meter a esa gente en la realidad, hacerla comprensible, no verla como los periódicos.

“Se trataba, desde luego, de personas muy tontas: la clase de gente a la que le da una pulmonía y quiere curarla con té de orégano. Pero por otro lado la sociedad que las rodea es una sociedad podrida, que funciona para impedir que las cosas se arreglen. Estas personas se encuentran de pronto fuera de la ley y tienen que huir de Jalisco. Se esconden en Guanajuato, en una casa que había sido un burdel, a la que se entraba por la casa de al lado porque había sido clausurada. Se meten en ese lugar con no se cuántas prostitutas y dejan de existir, no tienen vida cívica. Y de pronto se muere una de ellas. Normalmente, uno llama al médico, el medico extiende un certificado de defunción y uno entierra al muerto. Pero si uno está viviendo en una casa clausurada no puede llamar al médico, no puede tener el certificado, no puede enterrar al muerto en el panteón. Entonces, ¿qué hace? Lo entierra en el corral, porque tiene corral y no puede hacer otra cosa. Las leyes y las barreras burocráticas no dejan otra salida, porque las leyes están mal y la moral de la sociedad es idiota. ¿Por que se cerraron los burdeles en Guanajuato? Porque el Gobernador quería quedar bien con los ricos de León, que son los que pagan impuestos. Y creó un problema socioeconómico de treinta mil personas, que son las que vivían de los burdeles.

“Todo esto es horrible, pero por otro lado es fascinante, como una enfermedad. Había que encontrar la manera de poder mirarlo. En cierto momento pensé que tendría que entrevistar a las Poquianchis, pero a mí no me gusta hacer entrevistas y, además, era el momento menos oportuno para hacerlas, porque ya habían sido condenadas y hubiera sido imposible hablar con ellas. Entonces decidí que lo que había que hacer era volver a inventar la historia a partir de los datos que tenía, de los periódicos y las actas del proceso. Eso era mucho más interesante y, en el fondo, mucho más cierto. Como digo en la primera página del libro, los hechos son más o menos reales pero los personajes son imaginarios. Porque no es la historia de las Poquianchis, sino la historia de unas señoras que yo inventé, a las que les pasaron las mismas cosas que a las Poquianchis.”

Jorge Ibargüengoitia,
http://t.co/GjYVZN7B

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  1. nadaquever ha publicado esto
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