TÓCAME
Llega tarde el verano, corazón.
Palabras que tomé del aire
hará cuarenta años,
loco de amor y casi desgarrado
en dos y dispersándome
como las hojas esta noche
de silbidos de viento y lluvia.
Mi corazón es el que llega tarde,
mi canción es la que ha volado.
Pasé la tarde afuera
bajo un cielo gris plomo,
estacando el jardín.
Me arrodillé a los grillos que trinaban
a mis pies tal si fueran a estallar
en sus crujientes armaduras;
y me maravillé, niño de nuevo,
al escuchar qué música tan clara
y enérgica brotaba
de una máquina tan pequeña
¿Y qué mantiene en marcha el mecanismo?
El deseo, el deseo, el deseo.
El anhelo de danza alienta
en la vida enterrada.
Una estación apenas,
eso basta.
Que el sauce, viejo y estropeado,
azote los cristales y que crujan
las vigas de la casa.
¿Tú te acuerdas, cariño, de ese hombre
con el que te casaste? Tócame,
recuérdame quién soy.
Versión de Aurelio Asiain;