la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba sin color
bajo el cielo cascado y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo está el poema
intacto sol
ineludible noche
sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra
animal de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez estuve
atenta desarmada
sola
casi en la muerte
casi en el fuego
Ya caídas las hojas, regresamos al llano sentido de las cosas. Tal si hubiéramos llegado al fin de la imaginación, inanimada en un saber inerte.
Es difícil aun elegir adjetivo para el soso vacío, la tristeza sin causa. Ya es la gran estructura una casa ordinaria. Ningún turbante pasa por los menguados pisos.
Nunca el invernadero se vio tan despintado. Cincuenta años inclinan la chimenea a un lado. Falló un tremendo esfuerzo, una repetición en la repetición de hombres y de moscas.
Pero también había que imaginar la ausencia de la imaginación. El gran estanque y su sentido llano, sin reflejos ni hojas, ni fango, ni el cristal de agua sucia, que expresan
el silencio ese, sí, el de rata al acecho, el gran estanque, su derroche de lirios, todo había que imaginarlo: conocimiento inevitable; como algo necesario requiere, requerido.
«Dijon, 24 de diciembre (desp. France-Soir) «Papá Noel fue colgado en la tarde de ayer en las rejas de la catedral de Dijon, y quemado públicamente en la explanada. Esta ejecución espectacular tuvo lugar en presencia de varios cientos de niños de las parroquias. Había sido decidida con el acuerdo del clero, que había condenado a Papá Noel por usurpador y hereje. Se lo acusó de paganizar la fiesta de Navidad y de haberse instalado como un cuco y ocupar un lugar cada vez mayor. Se le reprocha especialmente el haberse infiltrado en todas las escuelas públicas, de las que el pesebre está escrupulosamente excluido.
Si no pierdes la calma cuando ya en derredor la están perdiendo todos y contigo se escudan; si tienes fe en ti mismo cuando los otros dudan, sin negarles derecho a seguir en su error; si no te harta la espera y sabes esperar; si, calumniado, nunca incurres en mentira; si aguantas que te odien sin cegarte la ira ni darlas de muy sabio o de muy singular; si sueñas, mas tus sueños no te ofuscan del todo; si tu razón no duerme ni en razonar se agota; si sabes afrontar el triunfo y la derrota, y a entrambos impostores tratarlos de igual modo; si arrostras que adulteren tu credo los malvados para mal de la gente necia y desprevenida; o, arruinada la obra a que diste la vida, constante la levantas con útiles mellados; si no te atemoriza, cuando es menester, a cara o cruz jugarte y perder tus riquezas, y con resignación segunda vez empiezas a rehacerlas todas sin hablar del ayer; si dominas tu ánimo, tu temple y corazón para que aún te sirvan en plena adversidad, y sigues adelante, porque tu voluntad grita: «¡Adelante!» en medio de tu desolación; si no logra embriagarte la turba tornadiza, y aunque trates con príncipes, guardas tu sencillez; si amigos ni enemigos nublan tu lucidez; si, aunque a todos ayudes, ninguno te esclaviza; si en el fugaz minuto no dejas un vacío y marcas los sesenta segundos con tu huella, la tierra es toda tuya y cuando hay en ella, y serás —más que eso— todo un hombre, hijo mío!
RUDYARD KIPLING (1865-1936) versión de ALFONSO REYES, incluida en la Cartilla Moral, Lección XII, con la siguiente nota: «Esta traducción parte de la hecha anteriormente por don Eduardo Iturbide y la modifica en numerosos lugares».
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IF—
If you can keep your head when all about you Are losing theirs and blaming it on you; If you can trust yourself when all men doubt you, But make allowance for their doubting too: If you can wait and not be tired by waiting, Or being lied about, don’t deal in lies, Or being hated don’t give way to hating, And yet don’t look too good, nor talk too wise; If you can dream—and not make dreams your master; If you can think—and not make thoughts your aim, If you can meet with Triumph and Disaster And treat those two impostors just the same: If you can bear to hear the truth you’ve spoken Twisted by knaves to make a trap for fools, Or watch the things you gave your life to, broken, And stoop and build ’em up with worn-out tools; If you can make one heap of all your winnings And risk it on one turn of pitch-and-toss, And lose, and start again at your beginnings And never breathe a word about your loss: If you can force your heart and nerve and sinew To serve your turn long after they are gone, And so hold on when there is nothing in you Except the Will which says to them: ‘Hold on!’ If you can talk with crowds and keep your virtue, Or walk with Kings—nor lose the common touch, If neither foes nor loving friends can hurt you, If all men count with you, but none too much: If you can fill the unforgiving minute With sixty seconds’ worth of distance run, Yours is the Earth and everything that’s in it, And—which is more—you’ll be a Man, my son!
El alcohol resbala, lo digo así. Dígolo porque caigo. (Y no resbalo: caigo). Digo que el alcohol es puro, va a las heridas y es recibido con dolor alegre. Adentro fluye, camina, se lleva lo recordado al olvido y los olvidos renacen de las venas donde dormían. El alcohol resbala por dentro y uno cae por fuera. Es sangre en la sangre y queda ardiéndolo todo.
Ver cómo se disipan en el aire los dioses disueltos como nubes: nos ha tocado en suerte. No un instante perdidos detrás del horizonte, ni vencidos por dioses más sabios y potentes: sino en nada, sin más, resueltos simplemente.
WALLACE STEVENS en “The Imagination as Value”, de The Necessary Angel.
En prosa en el original: “To see the gods dispelled in mid-air and dissolve like clouds is one of the great human experiences. It is not as if they had gone over the horizon to disappear for a time; nor as if they had been overcome by other gods of greater power and profounder knowledge. It is simply that they came to nothing.” A.A.